miércoles, 27 de marzo de 2013

Gobierno liberal: “ocultar a los ladrones antes que hacer justicia”

El Comité de Iglesias dice que las 25.000 hectáreas de tierras indígenas vendidas fraudulentamente comienzan a encaminarse hacia la vía de la restitución y espera que el Ministerio Público profundice la investigación.

En un comunicado suscrito por José Domingo Arias, presidente, y Carlos Villasboa, secretario de la junta directiva, expresa que las tierras pertenecen a la comunidad indígena de Cuyabia y que fueron objeto de una venta fraudulenta. Apunta que el autor de tal hecho vandálico fue el propio titular de la institución encargada de administrar y velar por los derechos de los compatriotas indígenas (Presidente del Instituto Paraguayo del Indígena (Indi), Rubén Quesnel).

Indi antes de que Federico lo destituya

El presidente del Instituto Paraguayo del Indígena (Indi), Rubén Quesnel, renunció antes de que el presidente de la República, Federico Franco, lo destituya. Ayer se anunció que el funcionario será cambiado por mal desempeño en sus funciones, al vender 25.000 hectáreas de tierras ocupadas por los ayoreos a un precio irrisorio y en total contravención de la Constitución. Esa operación, calificada de ilegal, fue considerada como la gota que colmó el vaso.

Quesnel fue nombrado presidente del Indi el pasado 20 de julio de 2012, pocos días de la destitución del presidente Fernando Lugo. Una vez en el cargo, reinició los trámites para la compra de cerca de 8.000 hectáreas de tierra en el distrito de Unión, para “crear una ciudad indígena”, negociación que había fracasado porque gran parte del inmueble era inundable. La presión de los indígenas y de algunas instituciones indigenistas obligaron al funcionario a suspender las negociaciones.

Pero sin dudas, la gota que colmó el vaso fue la venta ilegal de las 25.000 hectáreas de tierras ocupadas por los ayoreos en el Chaco. El inmueble fue adquirido por el Indi en 1996 y fue ocupado primeramente por los guaraní ñandéva, pero como estaba en territorio de los ayoreos, decidieron ceder a estos últimos. Hace dos años, los nativos ayoreos, con ayuda de la Gobernación y del propio Indi, ocuparon de nuevo la propiedad, por formar parte de su antigua zona de recolección y caza.

Para sorpresa de los aborígenes, el 20 de noviembre pasado, con la firma de Rubén Quesnel, el Indi comunica a la Municipalidad de Mariscal Estigarribia que el inmueble fue vendido a Julia Beatriz Vargas Meza. La transferencia constituyó un acto totalmente ilegal e inconstitucional.

Inconstitucional

La Carta Magna dice claramente en el Capítulo V, Art. 64: “Los pueblos indígenas tienen derecho a la propiedad comunitaria de la tierra, en extensión y calidad suficientes para la conservación y el desarrollo de sus formas peculiares de vida. El Estado les proveerá gratuitamente de estas tierras, las cuales serán inembargables, indivisibles, intransferibles, imprescriptibles, no susceptibles de garantizar obligaciones contractuales ni de ser arrendadas; asimismo, estarán exentas de tributo”.

La propiedad figura en la Dirección General de Registros Públicos a nombre del Indi, y al estar ocupada o al formar parte de un territorio ancestral, que nadie puede negar, no puede ser vendida como establece la Constitución. Sin embargo, Quesnel hizo caso omiso y vendió el inmueble en G. 1.250.000.000, mismo precio que compró el Indi en 1996.

La venta generó todo tipo de reacciones: de los indígenas, indigenistas y de la propia Iglesia Católica, que reclamó a Franco por este acto. Ante las numerosas críticas, Quesnel, al abandonar una entrevista con el entonces presidente en ejercicio Óscar Denis, comunicaba que sacó una resolución que suspendía la venta, luego de que el acto ya se formalizó vía escribanía. Calificó su actuación como un “error administrativo”.

Ayer, el titular del Indi confirmó a ABC Color que presentó su renuncia a la presidencia del Indi para evitar ser destituido.

“No fui destituido, voy a presentar mi renuncia”, aseguró Quesnel en una escueta comunicación con ABC Color. Agregó que tomó la decisión “para que pueda defenderme en forma del ataque que ustedes estuvieron publicando”, en referencia a las notas relacionadas a la venta ilegal de las 25.000 hectáreas de la comunidad Cuyabia.

Finalmente, el presidente Federico Franco confirmó ayer la destitución del presidente del Instituto Paraguayo del Indígena (Indi), Rubén Quesnel al frente de la entidad.

El anuncio lo hizo sin brindar mayores detalles, tras una conferencia de prensa en el Centro de Atención a Personas con Discapacidad (Capedi), ubicado en la ciudad de Itauguá. Agregó que "ya está; solo falta el sustituto".

La destitución se da luego de denuncias de indígenas y oenegés sobre supuestas irregularidades en la transferencia y venta de tierras nativas en varios puntos del país.

Uno de los casos más llamativos fue la venta irregular de 25.000 hectáreas de Teniente Picco, en el Departamento de Boquerón. Tras denuncias de nativos ayoreos que reclaman las tierras como suyas, y de grupos indigenistas y oenegés, el mismo Quesnel tuvo que anular la operación, tras haber firmado la transferencia del terreno, por unos G. 1.250 millones, alegando un error de procedimiento.

Además, Rubén Quesnel revivió el año pasado el polémico caso de las tierras de Unión, sobrevaloradas y no aptas para el asentamiento de indígenas. En aquel entonces, Quesnel afirmó que las tierras sí eran aptas para nativos, pese a que en un mayor porcentaje, se trata de un terreno inundable.

A DISPOSICIÓN. En horas de la tarde de ayer, Quesnel confirmó a medios de prensa que ponía su cargo a disposición del presidente, quien ya había tomado la decisión de destituirlo al frente de la institución estatal, por irregularidades en su gestión. Funcionarios de la entidad mencionan que el próximo lunes podría aparecer el sustituto.

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