jueves, 6 de diciembre de 2012

Fernando Lugo quiere sabotear las elecciones


El primer discurso de Fernando Lugo, después de ser sacado del poder vía juicio político, fue: “ha sido un golpe”. La incoherencia de Lugo es tal, porque con antelación al juicio él mismo se sometió a los rigores establecidos en la Constitución Nacional, y posterior a eso califica la acción que él aceptó conscientemente como un “golpe”.

“Nuestro Congreso nos ha golpeado” afirmó Mercedes Canese apenas empezada la campaña política del FG, así como a su vez dijo también Carrillo, presidenciable por el Frente. El único discurso del Frente Guasú es: “Nos hicieron un golpe”. Y nada más.

No sólo Lugo se pasó confabulando con sus amigos de la izquierda bolivariana y buscando consuelo junto a las rodillas de Hugo Chávez, sino que trató por todos los medios con que contaba, crear enemistad entre el Paraguay y los demás países. Esta es una actitud carente de hombría y de gruesa irresponsabilidad del ex presidente.

Ahora se le ocurrió presentar una denuncia al TSJE alegando que el padrón electoral no está depurado. Pero lo llamativo del caso es que el Código Electoral establece claramente que cualquier tacha o reclamo se debe presentar hasta el 30 de noviembre. Es decir, tuvieron un mes para presentar sus quejas y no lo hicieron.

Y para completar su desfachatez, Lugo no presentó sus quejas al Tribunal de Justicia Electoral, sino que acudió a la OEA, y recordemos que este mismo organismo ya certificó el padrón general para el 2013 con el 98% de confiabilidad.

Lugo también denunció que el TSJE no tuvo en cuenta las observaciones realizadas por la OEA en las elecciones nacionales de 2008 y 2010. “Todas las recomendaciones fueron contestadas, aceptadas y puestas en marcha”, mencionó el asesor electoral Luis Alberto Mauro. Explicó que, finalizado el trabajo de campo que abarcó un período de aproximadamente 70 días, la OEA ratificó la confiabilidad del padrón electoral. “Prueba de ello fue la firma de convenio realizada recientemente en Washington, entre el máximo organismo electoral de nuestro país y la organización internacional. Es decir, si no se cumplía con las recomendaciones de la OEA, esta no firmaría con nosotros ningún otro convenio de observación.

Se hace cada vez más evidente el plan de Lugo de desacreditar el proceso electoral con mentiras”, manifestó Mauro. Tras corregir las falencias que detectó la OEA, esta concluyó que “el Registro Electoral paraguayo goza de buena salud”. Este es un Tribunal que viene consolidando su buena labor durante años. “Se tiene alta confiabilidad del Padrón Nacional; por lo tanto, el salto que hay que dar en el Paraguay es el de automatizar los procedimientos, adquirir otros que brinden mayor facilidad y flexibilidad a la hora de procesar datos”, había señalado Paulo Gutiérrez, director del Departamento para la Cooperación y Observación Electoral de la OEA.


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